Un reino oscuro

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Erase una vez una princesa de corta edad que soñaba con un futuro lleno de amor y felicidad. Vivía con sus padres y hermanos humildemente pero feliz, muy feliz. Tenía una buena familia o eso pensaba ella mientras mantenía su aspecto inocente  y sus pensamientos infantiles. Todo cambió cuando un día el dragón entró a oscuras sin hacer ruido para abusar de ella. Ella seguía siendo inocente con sus 10 añitos recién cumplidos pero el dragón ya no la veía así. El dragón era sutil para poder servirse de su princesa sin que nadie fuera testigo excepto la oscuridad de la noche. El tiempo fue pasando y la princesa había dejado de serlo, se lo habían robado todo el dragón y sus lacayos. Los lacayos acabaron siendo testigos sordomudos ante el ansioso deseo del dragón por su princesa. Pasaron los años y la esencia de la princesa se iba desvaneciendo, ¿cómo no iba a desvanecerse si cada día le quitaban sus derechos, sus sueños, su confianza en nadie, su intimidad, su respeto y su inocencia? Entonces el dragón empezó a pensar qué princesa sería la siguiente.. no lo tenía muy difícil. El dragón y la reina eran dueños de 3 princesas solo era cuestión de tiempo que todas fueran vulneradas. Así que un día la primera princesa de la casa durmió tranquila sin que nadie saliera de las sombras, se alegró tanto de poder soñar sin que apareciera el dragón que al final tampoco pegó ojo esa noche. Después de dormir unas noches seguidas sin que el dragón viniera a buscarla y después de haber conseguido volver a tener sueño profundo durante las noches el dragón volvió a verla. La rutina había cambiado. El dragón ya no se bastaba con la princesa mayor del reino, necesitaba una nueva princesa inocente a la que poder oler por primera vez hasta llegar a desplumarla tanto física como mentalmente tal y como había hecho con la primera princesa. Las princesas fueron creciendo y siguieron viviendo dos mundos, dos mundos que las hacía presas de sus dueños sin posibilidad de escapar. Los príncipes eran demasiado jóvenes, inocentes, egoístas y cobardes para intentar clavarle la espada al dragón y desterrar a la reina. ¿Para que van a luchar los príncipes por algo que a ellos no les afecta? No es a ellos a quién el dragón sube el camisón de dormir para robarles su rosa en medio de la oscura noche. Nadie les enseñó ni a príncipes ni a princesas a respetarse, a quererse, ayudarse y defenderse. No era una familia, solo compartían la misma sangre fruto de la unión entre el dragón y la reina. Una reina podrida por dentro que permitió que mancillaran y violaran lo más grande que había hecho nunca: crear una “familia”. Consciente o inconscientemente, todos eran culpables de lo sucedido, todos menos las indefensas princesas. Los años siguieron pudriéndose de la misma manera día tras día… hasta que ya dejaron de ser princesas. Para entonces el dragón ya tenía otra nueva princesita en su reino maldito. Cuál fue la sorpresa del dragón cuando de camino a la visita a su nueva princesita, se encontró con un obstáculo (nuevo para él, ya que después de 10 años nadie se había atrevido a enfrentarse a él) la princesa mayor se armó de valor para desenfundar su espada y acabar con el dragón y así fue. Por muy oscuro y abandonado que habían dejado el corazón de la princesa, dentro de ella había un amor tan grande por la vida que decidió acabar con el sufrimiento de las princesas. A veces no hace falta una gran educación, ni una espada puntiaguda, solo hace falta tener un corazón tan grande como para preferir intentar acabar con el dragón aunque eso pudiera significar morir ella también. La princesa lo logró. Se liberó a ella, a las otras dos princesas y a los príncipes. Por fin podrían vivir tranquilos sin dragón ni reina. No, no todo podía ser tan fácil. La valiente princesa fue recriminada por su acto, fue desterrada de su familia, algunos la desterraron nada más saber la noticia de su victoria, otros durante el paso de los años. Nadie le agradeció a la valiente princesa lo que hizo, nadie la creía, nadie la valoraba, nadie vio el miedo que tuvo que superar para poder acabar con el dragón ni lo difícil que realmente fue para ella. Una princesa con un corazón tan grande que en lugar de matar al dragón y a la reina, los llevó ante la justicia para que ellos decidieran el mejor castigo. Pasaron los años y cada princesa y príncipe fue tomando su camino. La princesa valiente dejó de serlo cuando encontró su príncipe azul que la convertiría en reina. La nueva reina formó una familia nueva, buena, llena de amor y felicidad, aunque no era fácil para ella poder vivir 100% feliz después de su trauma infantil. A pesar de ello, siempre dio y seguirá dando su vida por los demás. Porqué de eso se trata, de cuidar a tu familia, de defender a los tuyos. No importa que el dragón crea que tiene derecho a ser dueño de otras vidas, TIENES QUE SABER QUE TÚ ERES LO MÁS IMPORTANTE PARA TI. TÚ DEBES LUCHAR POR TI MISMA HOY Y SIEMPRE. TÚ TIENES EL PODER QUE TÚ QUIERAS TENER. TÚ ERES LIBRE DE HACER Y PENSAR LO QUE QUIERAS, NO DEJES QUE NUNCA NADIE TE LO IMPONGA. NO DEJES NUNCA QUE UN DRAGÓN Y UNA REINA PODRIDA SE CREAN MÁS FUERTES QUE TÚ. LUCHA HASTA EL FINAL, SI NO PUEDES LUCHAR, HUYE. PORQUÉ TÚ ERES LO MÁS IMPORTANTE DE TU VIDA.

 

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